Escuela para Padres "Disciplinando a mi hijo con amor"

Disciplina con amor.

Con frecuencia nos preguntamos cuál es la mejor manera de educar a nuestros hijos, si estamos hacienda lo correcto o si realmente nos sentimos perdidos. La mayoría de nosotros fuimos educados en nuestro país de origen de una forma un tanto autoritaria. No teníamos mucha opción de decir sí o no, simplemente hacíamos lo que nos pedían, y con una mirada controlaban nuestras acciones. Esto ahora lo nombramos autoritarismo, y ha llevado a los padres de familia en muchas ocasiones a caer en un extremo en el que no imponen sus ideas, sus reglas y normas y permiten que sus hijos establezcan las propias. Esto último ha llevado a lo que llamamos permisividad. Entonces.. ¿Qué podemos hacer?

¿Pero como hemos llegado a donde estamos, a una educación en ocasiones controlada por nuestros propios hijos? Han sido muchos factores, unos de ellos resultado de la vida “moderna” en la que vivimos.  ¡Vivimos de prisa! Ya no gozamos una comida en familia, la tecnología nos ha ido separando poco a poco, las distancias que recorremos, el estrés laboral, la crisis económica que vivimos, entre otros factores. Por otra parte, llegamos a la permisividad movidos por muchos factores tales como el miedo a que nuestros hijos nos dejen de querer, el buscar la aceptación de nuestros hijos, y las barreras del idioma nos influencian en las decisiones que tomamos y las acciones que seguimos en nuestro hogar.  Somos nosotros mismos quienes por llenar esos huecos emocionales que vivimos en nuestra infancia, no tomamos la responsabilidad con firmeza por el bien de nuestros propios hijos.

Debemos aprender a negociar consecuencias con nuestros hijos, a lograr su auto-disciplina evitando castigos físicos y emocionales que solo dañan su seguridad y auto estima. Nuestros hijos comprenderán que sus actos tienen consecuencias, y deberán entender también, que sus actos no adecuados, no son motivo para que ustedes dejen de amar a sus hijos como la mayoría de nosotros amamos a nuestros hijos. Ellos son nuestro mundo, y en muchos casos de una manera no sana, nuestra razón de vivir. Pero ese vivir debe ser para ambos, sano y positivo por el bien y el futuro de ellos mismo.

¿Qué debo hacer entonces? Debemos buscar un equilibrio entre las dos, la educación autoritaria y la permisiva. Debemos analizar nuestras acciones y valorar a corto y largo plazo el impacto que pueden tener en la educación de nuestros hijos. Debemos comenzar con respetar a nuestros hijos y acompañarlos en los procesos que viven,  guiarlos pero permitirles vivir su vida. Debemos asumir ambas partes, los padres y los hijos, nuestras responsabilidades. Debemos aceptar esa gran responsabilidad que de manera consciente o la mayor parte de las ocasiones, de manera inconsciente asumimos al tener un hijo. Esa responsabilidad de educar a nuestros hijos es nuestra y ¡de nadie más! Debemos ofrecer a nuestros hijos un ambiente sano y positivo que les permita crecer como seres responsables de sus actos, y con el respeto a sus padres que siempre verán por su bien y beneficio.